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martes, 20 de octubre de 2009

Los Derechos del Hombre

Los Derechos del Hombre
En 1794 Antonio Nariño tradujo Los Derechos del Hombre. El 20 de julio de 1810 estalló la revuelta en Bogotá lo que llevó a Simón Bolívar a iniciar en 1813 la campaña libertadora por el río Magdalena recorriendo 1.200 kilómetros en 90 días. Cruza los Andes y centauros indomables descienden a los llanos. Triunfa en el Pantano de Vargas en julio de 1819 y en el puente de Boyacá el 7 de agosto de 1819. Proclama la República de Colombia durante el congreso de Angostura el 17 de diciembre de 1819. Y un 17 de diciembre pero de 1830 muere el libertador Simón Bolívar en Santa Marta, durante su viaje al exilio, después de ser repudiado por la oligarquía política criolla de entonces. Muere en la quinta de San Pedro Alejandrino, en Santa Marta, propiedad del español Joaquín de Mier.

Para que haya posibilidades de coexistencia armónica en una patria convulsionada se deben emprender las transformaciones de justicia social que tanto hemos soñado; pero también los colores de la bandera deben armonizar con la radiación electromagnética del espectro de la luz solar que nos carga de energía cósmica.

Los compatriotas Liberales y Conservadores del Congreso y de la Economía neoliberal deben enderezar el camino en las ‘áreas equivocadas’ tal como lo sugieren las mesas de diálogo, pues en verdad aquella casta utiliza mera ‘cosmetología epidérmica,” son solo vacas y edificios muy bonitos que simulan la modernidad. “Sepulcros blanqueados!’ sobre la sangre, miseria y esperanza del pueblo colombiano.

viernes, 16 de octubre de 2009

Arriar la vieja bandera

Arriar la vieja bandera!
Que ondee gloriosa la nueva!

Cuando hablamos de resistir nos referimos a avanzar en la lucha por las transformaciones comunitarias y la justicia social en una Colombia Nueva con nueva bandera que armonice con la vibración natural de los colores primarios del Arco Iris que cubrió al Libertador Simón Bolívar en el Monte Chimborazo, en Lonja, cerca a Cuenca, en Ecuador, aquel sublime domingo 13 de Octubre de 1822.

—«Yo venía cobijado por el manto de iris» -dijo.
Y se fajó tremendo discurso recordando su juramento sobre el Monte Sacro, en Roma, el 15 de Agosto de 1805 ante su maestro Simón Rodríguez:
—«Juro delante de usted, juro por mi honor y juro por mi patria, que no daré descanso a mi brazo ni reposo a mi alma... hasta no romper las cadenas que nos oprimen...»

Azul, Amarilla, Roja,
fue la bandera tricolor que se izó durante la heroica resistencia de Cartagena de Indias (Ago-Dic/1815) Fue la bandera de Miranda, la de Nariño, la de Bolívar. En su nota al general Juan Bautista Arismendi, gobernador de la isla Margarita, fechada en Octubre 28 de 1813, el Libertador Simón Bolívar escribió lo siguiente:

«El pabellón que la victoria ha enarbolado y que debe adoptar toda la nación es el mismo que se usaba en la primera época, esto es el de los tres colores; azul, amarillo y encarnado»!

Mi Delirio sobre el Chimborazo


Lectura
Mi Delirio sobre el Chimborazo

«Yo venía envuelto con un manto del iris, desde donde paga su tributo el caudaloso Orinoco al dios de las aguas. Había visitado las encantadas fuentes amazónicas, y quise subir al atalaya del universo. Busqué las huellas de la Condamine y Humboldt; seguílas audaz, nada me detuvo; llegue a la región glacial; el éter sofocaba mi aliento. Ninguna planta humana había hollado la corona diamantina que puso las manos de la eternidad sobre las sienes excelsas del denominador de los Andes. Yo me dije: este manto del iris que me ha servido de estandarte ha recorrido en mis manos regiones infernales, surcado los ríos y los mares y subido sobre los hombros de los Andes; la tierra se ha allanado a los pies de Colombia, y el tiempo no ha podido detener la marca de la libertad. Belona ha sido humillada por el resplandor del iris, ¿y no podré yo trepar sobre los cabellos canosos del gigante de la tierra? ¡Si podré! Y arrebatado por la violencia de un espíritu desconocido para mí que me parecía divino, dejé atrás las huellas de Humboldt empañado los cristales eternos que circuyen el Chimborazo. Llegó como impulsado por el genio que me animaba, y desfallezco al tocar con mi cabeza la copa del firmamento; tenía a mis pies los umbrales del abismo.

«Un delirio febril embargaba mi mente; me siento como encendido por un fuego extraño y superior, era el dios de Colombia que me poseía.

« De repente se me presenta el tiempo. Bajo el semblante venerable de un viejo cargado con los despojos de las edades; ceñudo, inclinado, calvo, rizada la tez, una hoz en la mano...

”Yo soy el padre de los siglos; soy el arcano de la fama y del secreto; mi madre fue la eternidad; los limites de mi imperio los señala el infinito; no hay sepulcro para mí, porque soy más poderoso que la muerte; miro lo pasado; miro lo futuro, y por mi mano pasa lo presente. ¿Por qué te envaneces niño o viejo, hombre o héroe? ¿Creéis que es algo vuestro universo? ¿Qué levantaros sobre un átomo de la creación es elevaros? ¿Pensáis que los instantes que llamáis siglos pueden servir de medida a mis arcanos? ¿Imagináis que habéis visto la santa verdad? ¿Suponéis locamente que vuestras acciones tienen algún precio a mis ojos? Todo es menos que un punto a la presencia de lo infinito que es mi hermano”.


«Sobrecogido de un terror sagrado, ¿Cómo ¡Oh tiempo! respondí, no ha de desvanecerse el mísero mortal que ha subido tan alto? He pasado a todos los hombres en fortuna porque me he elevado sobre la cabeza de todos. Yo domino la tierra con mis plantas; llego al eterno con mis manos; siento las presiones infernales bullir bajo mis pasos; estoy mirando junto a mí rutilantes astros, los soles infinitos; mido sin asombro el espacio que encierra la materia; y en tu rostro leo la historia de lo pasado y los pensamientos del destino. Observa, me digo: aprende, conserva en tu mente lo que has visto, dibuja a los ojos de los semejantes el cuadro del universo físico, del universo moral; no escondas los secretos que el cielo te ha revelado; di la verdad a los hombres... El fantasma desapareció.


«Absorto, yerto, por decirlo así, quedé exánime largo tiempo, tendido sobre aquel inmenso diamante que me servía de lecho. En fin, la tremenda voz de Colombia me grita; resucito, me incorporo, abro con mis propias manos mis pesados párpados; vuelvo a ser hombre y escribo mi delirio». Simón Bolívar, 1823

Colorea la Bandera


Interesante y científica propuesta
Colorea la Futura Bandera de Colombia

AZUL: Regula la Tiroides y el sistema respiratorio. Posibilita el balance mental generando sentimientos de seguridad, incita a la creatividad y a los ideales de solidaridad. Es el color de la autoridad y ejerce influencia tranquilizadora.

AMARILLO: Es el color de la identidad que armoniza el Plexo Solar, es decir el bajo vientre, también el hígado, la vejiga, el sistema digestivo. Estas vibraciones están asociadas con el intelecto y la potencia sexual. Color estimulante y feliz.

ROJO: Color adrenalítico, regula el riñón, los músculos y la circulación arterial. Genera vitalidad, entusiasmo y energía; estimula el diálogo. Antecedido del amarillo ayuda a superar las reflexiones negativas pues está asociado con la furia.

Recordemos:
En su nota al general Arismendi-Subero, gobernador de la isla Margarita, fechada en Octubre 28 de 1813, el Libertador Simón Bolívar escribió lo siguiente:
—«El pabellón que la Victoria ha enarbolado y que debe adoptar toda la nación es el mismo que se usaba en la primera época, ésto es el de los tres colores; azul, amarillo y encarnado»!

—¿Leíste el libro completo?
—¿Lo estudiaste a profundidad?
En consecuencia bienvenid@ a nuestra escuela EKO, Eskuela de la Ekología Kósmika, como posibilidad de descubrir la intensidad y luminiscencia del flujo radiante ascendente.
—¿A dónde nos acercaremos?
—¿Acaso evolucionaremos hacia la morada placentera de los ‘dioses’ para organizar y recrear otros mundos habitables?